Infante de entusiasmo cautivante,
que retozas en un mundo puro y alucinante.
De a poco te veo llegar como conquistador,
para tomar para si todo tu alrededor.
Hijo de un gran padre redentor,
nos bendices con gran fervor.
Hoy te espera nuestro mundo,
quizá no mejor que el tuyo.
Pequeña luz de esperanza,
que hoy ocupas una panza.
Oírte llorar será una alabanza,
cuando abandones tu refugio con confianza.
Sentirte mientras danzas,
retozas y no te cansas,
es con orgullo contemplarte,
y cada vez más amarte.
Infante de entusiasmo cautivante,
que retozas en un mundo puro y alucinante.
Habrás de ver la luz un día pronto,
el mismo en que yo renaceré contigo.
![]()







