Ya has reposado en el lecho de tu alma,
yo admirado miro tus sueños que fluyen de ti,
te miro en silencio sin interrumpir tan hermoso pernoctar.
Contemplo el lugar que a tu lado has dejado para mí,
ese que me has guardado tan tierno y pequeño,
solo para que repose mi ser junto a ti.
Pero yo aquí, del otro lado, sin tocarte con mis manos,
solo acariciándote con mi vista y con mi imaginación,
hago valer en mi alma tan dichosa contemplación.
Tu vagas en tu ensueño, quizá te has perdido conmigo,
yo, en cambio solo puedo perderme en tu silueta,
y regocijar mi encanto en tu almohada aún reservada.
Yo aquí, aún lúcido intento penetrar en tu quimera,
deseoso de alucinar y a tus noches cautivar,
para perder mi cabeza en tu almohada embrujada.
Tú respiración hace eco en mi alma embriagada,
que te recorre cadenciosa y animada,
haciendo fluir en suspiros mientras te miro.
Despiertas lentamente en medio de inspiraciones,
me miras levemente y por momentos pareces delirar,
extiendes tu mano y me tocas suavemente.
Hechizos son tus besos que repican en mis oídos,
y se dejan escurrir hasta el refugio de mis labios,
donde se embeben dulces y cálidos uno a uno.
Y así arrebatas mi encanto coleccionándome para ti,
dándome vuelos encantados en medio de mis desvelos,
aventuras en medio de expediciones alucinantes.
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