
Enmarcaré mis ansias en el preludio de mi imaginación, para regocijarla en el encanto de la vida e iluminarla de sabiduría en lo más expresivo de mi mente, para regalarle al mundo suspiros de mi alma que joviales graviten en el amor.
Perpetuaré actos de sana locura y me lanzare desequilibrado a la mesura de mí existir, y en medio de los arrebatos de mi ser dejaré fluir la contemplación de un desvarío
Cuando mi alma se inspire en el furor de mí ser, habré de dejar emanar la contemplación de una paranoia mía, solo mía, para rediseñar las añoranzas y las esperanzas de aquello que aún no conocí.
Extenderé mis alas y volare hasta el infinito en pleno vuelo de libertad, para reencontrar mi esencia en un mundo sin apariencias.
En medio de arpegios de mi corazón contemplare virtuosas analogías de mi existir perdurable con ensayos de un existir finito
Ínfimas serán mis nostalgias de un tiempo que no existí, pero titánicas mis reminiscencias del que he existido, en una mente, en un corazón o en un alma aunque sea.
Permaneceré eterno a sus recuerdos, alimentando la llama de sus conciencias y de sus esencias, por más que sea casto de presencia.
En el instante que habré de partir renaceré con más apoteosis y recrearé los méritos de mi coexistir entrelazado y a veces enmarañado.
Redefiniré mi lapso real e iluso para dejar lo bello, aunque solo quede un segundo de mí.
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Etiquetas: inspiración, poema



