Incauto pensar…

Incauto pensar que perpleja mi vivir, de justo mirar y escribir,
retaza mi ser para redefinir consejos a redimir.
Platónica consciencia que agobia mi esencia,
de turbia nostalgia busca en mí la eterna paciencia,
yace mísero de vanidades acudiendo a las piedades.
Es bálsamo a mis bondades de todas las edades,
dilapidando mis misterios hace un balance de criterios.

Inmóvil tiemblo en mis silencios,
ignoro si adueño la soledad o si ella se resguarda en mi.
Imperceptible, casi oculta se apropia de la ocasión de esta ingenua relación,
sin reproches, ni condiciones y exigencias, nada que afecte mi existencia.
Terca apariencia de fuerte elocuencia me despoja de toda carencia,
y así, sin necesitar valentía, trato de no hacer de mi vida una agonía.

Incauto pensar que perpleja mi existir, mísero de reprimir,
ajeno de incurrir en las dolencias del sentir,
se deja lucir en bríos propensos a eludir.
Visionario como niño pendiente de regazo invade mi espacio.
Mi destino, sicario confeso de mis delirios,
se adueña de una ambigua y estrecha entereza.

Intransigente arrebato de necedades,
refugia destellos de corroídas vanidades.
Esquizofrenias de un delirio eludido,
con céfiros de inclemencia contenida,
alimentan la extinción de este instante arrogante,
confiriéndome lisiados senderos de mi vista en delante.

Incauto pensar que perpleja mi existir, de pasado casi impoluto,
hoy hago su nuevo luto y devastado lo sepulto.
Es mi mente, bastión de mis delirios,
impetuoso refugio de los atavíos de mi alma,
vergel de mi tregua con la realidad,
es ahí a donde retorno para renacer entre líneas.

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