El silencio de un mudo nos hace esperar una señal, un gesto, algo. ¿Pero que nos dice el silencio de uno que habla y que esperamos que nos diga algo? Pues nada, nunca esperes que te hablen si quieres hablar, nunca esperes la señal de un mudo para actuar. Estamos acostumbrados muchas veces a esperar y resguardarnos en las acciones de los demás para actuar. Imagínate si todos hacemos lo mismo, pasaremos la vida esperándonos los unos a los otros, y perderemos de vivir la vida, de relacionarnos, de hacer amigos, de conocer lo bello de la vida, la amistad. ¿Por quien esperas que te hable? Pues nada, deja de esperar y háblale tu! Yo hoy eh dejado de esperar por mi y he vuelto a escribir… bueno, ya hace unos días… Es que me di cuenta que estaba tan metido en mis cosas, en los estudios, en el trabajo, que olvide lo más importante, las cosas que más satisfacción me dan, entre una de ellas, escribir. Claro, aún sigo sin tiempo, aún tengo todos esos trabajos de hace semanas, y aún tengo los estudios, pero hice la pausa en este exacto momento, porque aún los tengo como amigos a ustedes. Fue el momento precioso que vi a mi mismo perdiéndome en medio de miles de cosas, en el justo momento de rescatarme. No por eso digo que voy a dejar de hacer las demás cosas, porque esas las tengo que hacer si o si, pero hice mi “brake” para la escritura, para hacerles recordar que aquí estoy y que sigo siendo su amigo. Con miles de defectos como todos, pero que ve en ustedes la satisfacción de saber que del otro lado me leen. Les deseo una semana llena de satisfacción y que cada sueño que tengan sea el objetivo de su batalla diaria. Y que cada encuentro con ustedes mismos sea para ver que más queda por hacer. Nunca te desanimes, nunca dejes que tus brazos caigan, siempre mantén la cabeza en alto por más que tu alma se arrastre por el piso, pues no hay dolor más grande que el de dejarse derrotar por no luchar. En fin, que tu semana sea la semana que tu deseas para ti!
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Etiquetas: reflexión



